Todas somos Lucía

Hoy, miércoles 5 de diciembre, paramos todxs.

Foto: Río Negro (La Nueva)

Lucía tenía 16 años cuando un 8 de octubre de 2016 salió de su casa y no volvió.
Un poco más de dos años después, los jueces que llevan su causa absolvieron a los dos implicados en el femicidio, Matías Farías (25) y Juan Pablo Offidani(43).

Hoy, en contundente respuesta ante el dolor de la injusticia, las calles se van a llenar de miles de Lucías, porque respondemos por ella, porque luchamos para que esta pesadilla se termine. Su mamá, que va a estar ahí, dijo en una asamblea multitudinaria: “Todas somos Lucía. A cualquiera de ustedes le puede pasar. Lucía fue en el bolillero la que quedó elegida. Era una adolescente con los mismos sueños que tienen ustedes. A ella la mataron el 8 de octubre, y con la sentencia que se dio el 26 de noviembre la volvieron a matar. No podemos seguir perdiendo hijas, hijos. No podemos permitir más esto”.

La burla de la (in)justicia

Parece que si alguien te compra una Cindor y algunas facturas, no tiene intención de violarte y matarte. No, eso no es conducta de un violento. Eso dicen Gómez Urso, Carnevale y Viñas, los jueces del caso Lucía. Entonces, regalar flores, decir “perdoname, nunca más lo voy a hacer, yo no soy así”, comportamientos “de manual” de los violentos, vendrían a ser a los ojos de la “justicia” muestras de amor puro e inofensivo, en un país donde hubo 13 femicidios en los últimos 10 días.*

La irresponsabilidad con la que los medios de comunicación escupen su ignorancia tiene igual manifestación, entre otros, en el sistema judicial. Justicia del mundo del revés, de los hijos sanos del patriarcado, que culpan a la víctima por ser violada y asesinada. Que le gustaba tener sexo libremente, que consumía drogas, que “no parecía una chica de su edad”. Vuelven los ya conocidos fantasmas del ¿Cómo estaba vestida? ¿Qué hacía sola a esa hora?

Porque libres no podemos ser, a los ojos de estos opresores. Si nos atrevemos a tanto, nos la estábamos buscando. Así que calladas, quietas,sumisas, privadas nos quieren. Porque una y otra vez, el problema somos nosotras, como si el que nos acosa, nos viola y nos mata fuera invisible, un actor secundario que nos marca cada 30 horas, con el apoyo de todo un sistema machista, cuál es nuestro límite. Cuánta libertad podemos llegar a desear como mujeres y cuerpxs disidentes.

Pero no abandonamos la pelea. “Quien no se mueve no siente las cadenas”, dijo una vez Rosa Luxemburgo. Y nosotras nos rebelamos frente al estado de pasividad de quienes prefieren mirar para otro lado. Algunas en Rufino, impulsando actividades para poner freno a las violencias, para cuestionar nuestros roles.  También, algunas en otras ciudades del país, marchando junto a miles de compañeras en las calles.

Unidas generamos esperanza. Nos estamos moviendo, nos estamos reconociendo juntas, hermanadas en una lucha urgente e imprescindible por nuestros derechos y por exigir y conseguir justicia para todas las que ya no están. Para que nadie nos culpe por nuestras muertes, para que nadie nos mate, para que nunca más tengamos miedo. Nunca más.

Seguimos en la lucha por nuestros derechos.

¡Justicia por Lucía Pérez!

Espacio de Mujeres Azucena Villaflor – Rufino.


*Fuente: Registro Nacional de Femicidios elaborado a partir de medios gráficos y digitales entre el 22 de noviembre y el 2 de diciembre de 2018 (Observatorio Mumala).